jueves, 13 de agosto de 2015

La pregunta

REPRODUCCIÓN SOLICITADA

Noche de tráfico fluido, nada tedioso, esas noches de Guayaquil en la que el clima podría ser exportado y se haría mucho dinero con las condiciones climatológicas que ofrece la Perla.

La radio expulsaba la voz de Jaime Macías, su reflexión apuntaba a las declaraciones de los jugadores de fútbol, hablaba de cómo se habían vuelto aburridas, que ahora pareciera que siempre dicen lo mismo.

Dediqué tiempo extra a lo que acababa de escuchar, es verdad que últimamente existe como una compra de discursos armados, moldes fijos en declaraciones, modelos repetidos de argumentos, pero... ¿no será porque se pregunta lo mismo?

El otro actor de esta obra (el periodista)...
¿Está poniendo ingredientes para que los guiones sean diferentes?
¿Se dejaron ablandar los que hacen las preguntas?

Y lo expongo así ya que recientemente se ha hecho rutina que en entrevistas, ruedas de prensa o días previos a posibles declaraciones, exista un denominador común: La advertencia o petición de no preguntar o hablar de determinado tema... y al parecer la solicitud ha ganado terreno, adeptos y socios que aceptan la membresía y prefieren la garantía de estar presentes, preguntar lo mismo, cumplir con sus notas y marchar sólidamente en zona de confort.

Lo he referido de manera considerable, no creo que exista una crisis de conciencia o que la coherencia esté en terapia intensiva por defender que sí podemos preguntar lo que queramos, se puede, se debe, lo obligatorio es saber cómo hacerlo, tratar de desarrollar el talento para eso, no buscar amplificar lo intrascendente, poder preguntar lo que se desee y que nadie limite el alcance de nuestros cuestionarios.

La línea entre la interpretación del irrespeto y preguntar cualquier cosa es frágil, tenue, de ahí que aplicar al máximo la capacidad creativa y atinada para generarla es una obligación.

Quien recibe la pregunta goza de todo el derecho de contestar lo que le dé la gana y como lo crea conveniente.

Me permito sugerir que si en una rueda de prensa, de antemano se exige no preguntar sobre algún tema en particular, se debería abandonar el acto, pero entiendo la comprensión que se cosechó y crece hoy en muchos de los que hacen las preguntas.

Nadie quiere causar un desacuerdo, prefieren hacer caso y preguntar lo mismo, lo superficial del tema, perdimos una esencia básica de periodismo que siendo sano, no busca hacer daño, no trae malicia y que solo busca preguntar todo lo que esté relacionado con la historia.
Sí, perdimos, me incluyo rotundamente...hace un par de años llegué a casa de Antonio Valencia en Manchester y previo a la entrevista me solicitaron no hablar del tema Ferguson (acababa de renunciar del Manchester United), lo acepté.

¿Qué hubiera pasado si hacía la pregunta?,
¿Me sacaban de la casa de Antonio?
Probablemente.

Tampoco creo que debemos ser unos paladines defensores de preguntar todo y donde sea, hay que saber aplicar el gesto sabio de cuando, como y porque.

Ahora existen nuevos personajes, hay quienes de manera honesta cumplen un trabajo, velan por la imagen e intereses del jugador, esos que cuando necesitan que se diga algo sobre él te llaman y piden entrevistas, pero al mismo tiempo te piden no hablar de tal tema, la sinergia anda medio chuchaqui la verdad.

El fotógrafo deportivo Neil Leifer decía que recordaba los años en que tomaba fotos desde el borde de la cancha, al mismo tiempo que conversaba con jugadores y programan comer después del partido, ahí mismo, en el filo del césped se organizaba la reunión, con cero gestión de algún equipo de trabajo adicional o citas previas. Ahora para poder solicitar una entrevista tienes que pasar hasta por tres personas diferentes y cuando acceden a darte declaraciones hay seis personas extras al entrevistado revisando y supervisando las preguntas.

No teman a hacer las preguntas que quieran.

Se lo leí hace poco a Carolina Robino, de la BBC:

"Si ante la falta de respuestas oficiales, bajamos las armas y pensamos que no hay historia estamos siendo arrasados por maquinarias comunicacionales."

Pregunten carajo, no tengan miedo o vergüenza, solo así las declaraciones saldrán de lo común y volveremos interesantes las entrevistas, nadie está faltando al respeto, solo se está preguntando algo de manera profesional.

“Gracias por la entrevista señor Medina, ¿cómo podría explicar su lucha contra el doping ahora que triunfa en el fútbol colombiano y demostró que el humano es capaz de todo, cuál fue la clave para superar el mal momento?”¨

¿No me vengan a decir que no podía preguntarle así algo a algun jugador con algun problema de doping?,
Que la oración: "solo estoy haciendo mi trabajo", tenga un sustento consistente, si, haz tu trabajo, pero hazlo bien, con algo de trabajo previo y con el seso en modo on.



3 comentarios:

Christian Carriel dijo...

En cierto modo me recuerda a algo que escribí en mi blog acerca de la cobertura periodística de los disturbios de ayer. Salvo que en lugar de " el derecho a preguntar cualquier cosa" se trata de "el derecho a ir donde está la noticia y cubrirla". Justo o había escrito hace una hora. Saludos Diego.

Puerto Manabí dijo...

Es parte de ese tedio general en que se está encaminando la sociedad en general, no sólo en Ecuador, y no sólo en el fútbol. Es permanecer en un limbo de comodidad; no arriesgarse, no pregunto algo inapropiado porque salgo perdiendo; no critico ningún comportamiento que me parezca ofensivo, porque el resto del mundo lo acepta, y luego soy YO el señalado; no digo algo subido de tono por si hiero susceptibilidades; no salgo a una manifestación así sea un universitario con ideas revoltosas, porque para qué...., "para qué" arriesgarme, que otro lo haga, yo no, porque mientras todos estemos de acuerdo, todos seremos felices..??, la c...ada.

La Cabina. dijo...

saludos Christian!!!